Una visita a Patones de Arriba

Una visita a Patones de Arriba

El pasado 6 de diciembre se nos ocurrió -como a medio Madrid- aprovechar el tiempazo que hacía para salir un poco de lo de siempre y hacer una excursión diferente. Total que después de pensarlo mucho y barajar varias opciones para que husky Eva también se lo pasará bien, decidimos ir a Patones de Arriba, un pueblecillo del que habíamos oído hablar mucho, pero todavía no conocíamos.

 

Un poco de historia

Patones está a unos 60 km de la capital, en la Sierra Norte de Madrid y su nombre proviene del apellido que tenían sus fundadores que era Patón. De hecho, hasta el siglo pasado el pueblo se llamó Los Patones por estos primeros habitantes. Por lo visto fue durante la década de los 60, cuando los habitantes de Patones (de Arriba) fueron descendiendo al llano donde se construyó el nuevo núcleo, Patones (de Abajo). Como puedes intuir esta localidad no tiene el encanto y la fama de la de arriba, que en 1999 fue declarada Bien de Interés Cultural gracias a la conservación de su patrimonio arquitectónico y su paisaje rural.

 

Un acierto

La idea era dar un paseo con husky Eva y conocer el pueblo de Patones de Arriba antes de comer, y después ir a la presa del Atazar porque tampoco nos daba tiempo a mucho más. Por suerte se nos ocurrió dejar el coche al lado de la Plaza de las Constitución de Patones de Abajo y hacer el kilómetro que separa un municipio de otro andando. El paseo es todo cuesta arriba, pero se puede hacer perfectamente incluso con enanos.

¡Y menos mal que no subimos en coche! La carretera que es muy estrechita y asciende por un pequeño puerto estaba totalmente atascada y los coches completamente parados. No éramos los únicos visitantes, pero lo bueno es que no teníamos que pelearnos por encontrar un hueco donde dejar el coche. El aparcamiento en Patones de Arriba está regulado -cosa que me parece muy bien-, y solo se puede aparcar en el parking habilitado en la entrada o siguiendo la carretera hacia arriba. Eso sí, si tienes reserva en algún restaurante del pueblo y tiene parking probablemente si te permitan entrar al pueblo con el coche, pero consúltalo antes.

Una vez arriba, la verdad que si se notaba gente, porque es muy muy pequeñito, aunque como hay bastantes senderos daba la impresión de que los grupos se iban dispersando. De todas formas si lo que quieres es visitar el pueblo tranquilamente sin sentir que alguien te pisa los talones, como recomendación, no vayas durante el fin de semana ¡ni en fiestas! o si no te queda otra, madruga para llegar de los primeros.

Desde mi punto de vista la magia de pueblos como este reside en la autenticidad, y el problema es que cuando hay tanta gente parece más un “parque temático”, como el Poblado del Oeste en Almería, que otra cosa.

 

 

La fama de Patones de Arriba

Patones de Arriba es uno de los pueblos más visitados de Madrid por varias razones:

La primera, su enclave medio oculto en la ladera de una colina. Cuenta la leyenda que debido a su situación, en el s. XIX con la guerra de la independencia, los franceses no encontraron el pueblo y gracias a eso, se pudo mantener intacto.

Por otra parte, es uno de los pocos pueblos que quedan en esta zona de “arquitectura negra”. Se llama así por la tonalidad oscura de sus casas que están construidas con lajas de pizarra y piedra. Suelen caracterizarse también por tener muros gruesos, ventanas pequeñas y grandes puertas de madera como veréis en las fotos.

El pueblo es como un museo al aire libre, a lo largo de sus caminos y calles vas encontrando paneles informativos donde se explican algunos de los usos y costumbres de sus habitantes para entender mejor cómo vivían. Desde las eras de caliza donde se separaba el grano de la paja, las cochiqueras pequeñas cuevas donde se guardaban los cerdos, las bodegas, los tinados y arrenes…

De hecho el Ecomuseo de la Pizarra es una propuesta para descubrir la arquitectura negra a través de los lugares más emblemáticos de Patones de Arriba. Este es el circuito:

 

 

Por otra parte, el enclave de Patones permite al visitante realizar varias rutas por la zona, lo que le convierte en un destino perfecto para disfrutar de la naturaleza y el aire libre, y por supuesto terminar en alguna de sus terracitas tomando un cervecita al sol o ¡comiendo bien!

 

 

Dónde comer

No llevábamos reserva ni nada, pero al ser dos no tardamos en encontrar una terraza con una mesa libre, como hacía muy bueno fue un lujo poder comer fuera en pleno diciembre. Para grupos o familias yo os recomendaría reservar antes. Comimos de menú (18€) en el Bar Restaurante El Bodegón. Súper rico todo, sobre todo las migas y las fabes. ¡Déjate hueco para el postre porque merece la pena probarlo!

 

Rutas y Visitas por la zona

Creo que ya que te desplazas hasta aquí, lo interesante es llegar con tiempo como para hacer alguna ruta y terminar comiendo en Patones de Arriba, ¡con reserva!

Una de las opciones es hacer la ruta Cancho de la Cabeza. Son 12km con dificultad baja y la ruta comienza en el frontón de Patones de Abajo. Aquí tenéis la información o en este enlace:

 

 

La Senda de Genaro, es otra alternativa para andar por la zona. Sus 70 km de recorrido permiten que se realizar por etapas. Se incluye en la red de sendas verdes de la Comunidad de Madrid y rodea el embalse del Atazar. Recomiendan realizar la ruta en primavera y otoño. Puedes ver aquí las diferentes propuestas de etapas.

 

 

El Yacimiento arqueológico de la Dehesa de la Oliva es otra de las visitas que se proponen por la zona. Una vez pasado Patones de abajo a 3,5 km sale a mano izquierda la carretera M-134 que dirige al Atazar. Llegarás a un yacimiento arqueológico que tienes que rodear y del que sale un camino forestal a la derecha que conduce a la visita.

 

 

Por último, también merece la pena acercarse hasta El embalse del Atazar en coche. Si vais por la carretera de lleva a la presa llegaréis a un pequeño mirador con unas vistas espectaculares. La verdad es que su tamaño impresiona, y es que es el mayor de la Comunidad de Madrid. Casi contiene la mitad del agua embalsada que consumimos.

 

¿Ya tienes en mente una visita a Patones de Arriba y alrededores?

 


Cómo llegar a Patones

Se puede llegar por la A-I, Autovía del Norte, (Madrid-Burgos) tomando la salida del kilómetro 50 en dirección a Torrelaguna por la Nacional 320. Una vez cruzada esta localidad se sigue hasta Patones de Abajo por la M-102. Hay salida diaria de autobuses desde el intercambiador de Plaza de Castilla, con la empresa Alsa.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *