Ruta del vino de Cigales (1ª parte)

Ruta del vino de Cigales (1ª parte)

Ya es hora de dejar a un lado el turismo masivo y el postureo más aburrido del vestido de flores y el sombrero de paja y disfrutar del aquí y el ahora, de lo realmente auténtico.

Seas un wine lover o no, la Ruta del vino Cigales te permite vivir con los cinco sentidos una experiencia única, de esas que no hace falta inmortalizar en una tarjeta de memoria porque se queda en nuestra retina.

Se trata de un viaje a través de la historia de una parte de Castilla en el que descubrirás paisajes, fortalezas y páramos infinitos, conocerás su gente, sus tradiciones, y una economía de vida con un protagonista indiscutible, un vino noble que se bebía en la corte de los Reyes Católicos, el clarete.

Aunque curiosamente su nombre no responde a su color pues es más oscuro que el rosado, se trata de un vino joven, muy fresco y fácil de beber, (bueno con el porrón, la cosa se complica para los que no tenemos práctica). A la gran pregunta del millón ¿es el clarete un rosado? Sí, pero con algunos matices como el tipo de uva y el proceso de la elaboración.

Fue en el año 1991 cuando se creó la Denominación de Origen Cigales (D.O. Cigales) consolidándose así como una zona productora de vinos de gran calidad, que comprende 12 municipios ubicados en las provincias de Palencia y Valladolid y, entre los Montes de Torozos, el valle del Pisuerga, y la comarca del Cerrato.

Con Cigales como centro, pueblos con mucho encanto como Fuensaldaña, Mucientes, Trigueros del Valle, Dueñas, o Valoria la Buena descubren toda su esencia y su alma gracias a esta ruta que está llena de interés.

La Ruta del Vino de Cigales pone de excusa el enoturismo para conocer su dilatada tradición vitivinícola, se visitan sus campos y bodegas (cada una con su historia y sus secretos), y se degusta el néctar fermentado de sus viñedos (¡faltaría más!), pero además, nos permite conocer todo un patrimonio ligado a la cultura del vino, así como otras actividades completamente diferentes para disfrutar en familia, con amigos, pareja…

Desde visitar un castillo (encantado), convertirte en apicultor y coger la miel de los panales, degustar productos artesanales de fábricas locales (¡madre mía como está el queso de Mucientes!) explorar espacios naturales de una belleza sin igual, recorrer en bici o andando los «Senderos del Clarete» (que forman parte del GR), vivir la experiencia de adentrarse en un barrio de bodegas subterráneo… ¡Te aseguro que no te aburrirás!

Además, lo mejor de la ruta es que puedes confeccionarla a tu medida a través de la web de la Ruta del vino Cigales, eligiendo los lugares y establecimientos que formarán parte de tu experiencia. ¡¿Vamos?!

10 planes que te ofrece la Ruta

Empezamos con un maridaje exquisito

Aunque normalmente el dulce se deja para el final, nosotros empezamos nuestra ruta del Vino de Cigales con la visita a un monasterio muy famoso, precisamente por su receta de chocolate.

Popularmente conocido como “La Trapa”, el Monasterio de San Isidro de Dueñas es el más importante de Palencia. Originario del s. XIX con su portada románica y su torre es conocido porque en 1891, los monjes Trapenses empiezan a elaborar chocolate e inauguran la primera fábrica de chocolate que cogerá mucha fama hasta su venta en la década de los 50’.

Actualmente, en el monasterio siguen viviendo algunos monjes que pertenecen a la Orden Cistercience, y una parte del edificio lo utilizan como hospedería donde puedes alojarte y disfrutar del silencio monacal y el entorno. Mantienen una huerta y una vaquería, cuya leche se puede comprar en la tienda del mismo edificio. También se puede visitar la iglesia por dentro y si tienes un poco de suerte igual coincides con los monjes rezando y cantando cantos gregorianos.

Un alto en el camino imprescindible a cualquier hora del día

Pero la visita no termina aquí… Justo en frente, cruzando la autovía se encuentra la actual fábrica de chocolate Trapa y su tienda. Una parada obligatoria para todos los golosos que quieran llevarse un recuerdo dulce en forma de tableta o bombón. ¿El maridaje perfecto? Un clarete con unas onzas de chocolate blanco o un tinto con chocolate negro… Para los madrugadores como nosotros, un vaso de chocolate caliente y unos biscotes nos supieron a gloria.

La Bodega del Abuelo. De Eutiquio a Ignacio Príncipe

Lo mejor de realizar la ruta a primeros de octubre es que las bodegas están en plena campaña de recogida de la uva, lo que nos brindó la oportunidad de ver en vivo y en directo cómo se realiza la vendimia de manera manual, un sobreesfuerzo que busca un objetivo: lograr un vino de una excelente calidad como los de la bodega César Príncipe.

Y no lo digo yo, lo dicen los 94 puntos Parker que se consiguieron con la primera añada del vino tinto que lleva el nombre de la bodega “César Principe”. Para que os hagáis una idea, este Parker es como un gurú de los vinos americano, y que te de más de 90 puntos es como si te tocará la lotería.

Pero esto no ha sido cuestión de suerte, la Guía de vinos de referencia a nivel nacional, Peñín, también le concede su sitio cada año.

Allí, en medio de los campos de vides, pudimos disfrutar de toda una lección de pasión y sabiduría impartida por Ignacio Príncipe, viticultor, y la 3º generación de esta bodega que se fundó en 1980. Nos cuenta que empezaron elaborando claretes que vendía a granel como corresponde a la zona, y que poco a poco han ido evolucionando buscando esa calidad que hoy ofrece en sus vinos.

¿Su éxito? Unas viñas viejas plantadas en vaso por el abuelo Eutiquio hace más de 100 años y que “se regulan de otra manera”, una climatología especial con días de agosto en los que se alcanzan los 40 grados y por la noche no llega a los 10ºC, un terreno de arcilla roja y canto rodado, quizás también, unos distribuidores más especiales…

Ante la pregunta (que nos trae de cabeza este viaje) sobre la diferencia entre el rosado y el clarete, Ignacio nos contesta que cada uno tiene su teoría. Según el tiempo que pase la piel en contacto con el mosto antes de fermentar, el vino coge varias tonalidades, si se prensa al principio sería más rosita y por lo tanto un rosado, si se hace después, el vino coge un color más cereza, y se llamaría clarete. Pero, en resumen, él llamaría clarete a todos y rosado a todos.

(En breve la 2ª parte de esta Ruta del Vino de Cigales)

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