La noche de las Velas en Pedraza

La noche de las Velas en Pedraza

Tampoco es que yo haya sido muy festivalera, pero coincidir con el fin de semana del MadCool, e irme de concierto clásico a Pedraza (Segovia), os digo con sinceridad que hace años ni se me hubiera pasado por la cabeza, pero desde que estuve en Viena el año pasado, he descubierto una faceta que desconocía, me gusta la música clásica, la disfruto mogollón (y si es en directo, mejor).

Todos los años en verano, hacemos un viaje familiar, pero este por diversos motivos no va a poder ser, así que decidí regalar a mi madre un plan diferente. Buceando por la web encontré los «Conciertos de las Velas» que tienen lugar en la explanada del castillo de Pedraza. Uno de los días tocaba la orquesta de cámara más popular en Italia, conocida como «I Solisti Veneti», música clásica italiana en Pedraza, La Noche de las Velas…, no sonaba nada mal, y compré las entradas.

Después me enteré que también hay entradas gratuitas que te permiten entrar al pueblo, pero no al concierto. Para mi sorpresa, ya que todavía quedaba un mes por delante, estaban agotadas en la web de El Corte Inglés. ¿En serio tenía tanto tirón?

En mi mundo de Yupi pensaba que La Noche de las Velas estaba hecha para cuatro frikis románticos que quieren darse el gusto de pasear por un pueblo pintón iluminado por más de 60.000 velas, pero no, por lo visto es una fiesta que llevan haciendo más de 20 años, tiene lugar los dos primeros sábados de julio y se pone a tope, de hecho desde el 2017 han limitado la entrada al pueblo a 5000 personas.

Y me entra la risa cuando me pongo a investigar un poco sobre Pedraza y leo; cito textualmente: « Ubicada en la zona nordeste de la provincia de Segovia, a poco más de media hora de la capital, Pedraza es una pequeña localidad que cuenta con una población de menos de 500 personas. Este bajo número de habitantes y su reducida extensión es una de las grandes bazas del encanto pedrazano, el turista sabe que no va a encontrar grandes aglomeraciones en sus estrechas calles. Es una pequeña joya escondida del turismo de masas».


Ya me empezaban a entrar sudores… ¿5000 personas en un pueblo cuyos datos del INE del 2017 recogen una población residente de menos de 400 personas? Con lo poco que me gustan a mi los agobios…



Pues sí, hay mucha gente, familias con niños, grupos de amigos, parejas…, pero en ningún momento sentí agobio. Por el despliegue de medios se notaba que no era la primera vez que lo organizaban.


Mi madre que es muy precavida para estas cosas, me convenció para que aunque el concierto empezaba a las 22h00, llegáramos con tiempo de sobra, para dar una vuelta tranquilamente por Pedraza, que es una encantadora villa medieval declarada Conjunto Monumental.

Llegando por la carretera, nada más aparece el castillo de Pedraza a lo lejos, solo hay que seguir las indicaciones del personal para saber dónde puedes dejar el coche. Las explanadas adyacentes al pueblo se convierten en un auténtico parking rural.

Después de pasar un par de controles donde tienes que enseñar la entrada, accedemos a la villa por la única puerta de acceso, el Arco de la Villa, y nos encontramos con la Vieja Cárcel que actualmente se puede visitar.

Llegamos en el momento en que la gente empieza a encender las velas con velitas más largas… A nosotras no nos han dado ninguna, ¿igual había que traerla de casa? Hay velas por todos lados, en los balcones, en el suelo, formando palabras, dibujos, corazones… ¡Está precioso! Y con la luz atardeciendo crean una atmósfera muy mágica.

El pueblo es una monada, me tiene enamorada la plaza mayor con sus soportales, la balconada del ayuntamiento y la iglesia de San Juan, todo muy medieval.

Tras este paseo hasta el castillo donde vemos que la gente ya está haciendo cola para entrar al concierto (como nos gustan las filas) pues decidimos ir a tomar algo para hacer tiempo. Cosa complicada...

Hay pocos sitios y la mayoría están a tope de gente. La dinámica es pedirse un bocadillo y una bebida y sentarse en algún bordillo a comerlo mientras esperas a que caiga de noche o a que empiece el concierto. Nosotras tenemos suerte y nos hacemos con un trocito de barra en uno de los pocos bares que hay. No tenemos mucha más suerte para comer, nos toca como a todo el mundo bocata, (de jamón 6€ + cerveza 3€).

Empieza a caer la noche cuando nos acercamos al recinto del castillo para disfrutar del concierto, está todo lleno de antorchas, candelabros y velas, y el castillo como telón de fondo. Ahora sí que parece una villa medieval.

La verdad que no imaginaba mejor escenario para un concierto, y encima al aire libre. Aunque empieza a hacer fresco, vamos preparadas con cazadora (¡qué aviso, no sobra!).

Para poder disfrutar de las iluminaciones tranquilamente, sin toda la gente del concierto, salimos del concierto un poco antes de que termine. Lo mejor es que han colocado varios altavoces por las calles, por lo que mientras paseamos seguimos escuchando una variación de la Traviata.

Ahora sí que el pueblo desprende toda su magia. El paseo por sus calles iluminadas por la luz de la velas te transportan a otra época, antes de salir de nuevo al parking y encontrar tu coche entre miles.


Estas son mis opiniones personales:

Me encanta que…

Propuestas como éstas dan vida a los pueblos permitiéndoles sobrevivir, seguir en boca de la gente y redescubrirse bajo otra mirada. Les permiten contar con actuaciones de primer nivel que ya les gustaría a las grandes ciudades, pero como todo, se exponen a «morir de éxito». La turistificación, y la masificación del destino, junto con una mala organización o planificación generan descontentos… Por eso, creo que el hecho de limitar la entrada es algo respetable siempre que el número sea el correcto.

No me gusta…

Sabiendo que este evento tiene lugar únicamente dos noches al año ¿por qué no preparan un poco mejor el tema de la restauración? Hay mucha gente que se lleva su comida, pero tiene que sentarse en el suelo de cualquier calle a comerla… ¿No se puede habilitar un espacio con mesas en plan merendero y cubos de basura?

Por otra parte, para los que no contamos con llevar un pic-nic, ¿no sería posible mejorar la oferta gastronómica y hacerla un pelín más llamativa? Somos miles de personas con ganas de cenar y nuestras opciones se limitan a bocatas, refrescos y helados. Entiendo que si reservas con mucha antelación problemente te den de cenar sentado en algún restaurante, y que para los 4 bares del pueblo es una manera de hacer el «agosto» pero ¿no sería posible habilitar algunas propuestas más, algún chiringo como los que se montan en fiestas, algunos foodtrucks…? ¿Te dejas 60€ en la entrada del concierto y tienes que sentarte en el suelo a comer un bocata? A mi no me importa, lo que no me gusta es no tener elección.

www.pedraza.net

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